El Bodhisattva Jamás Despreciar
Hace 33 años llegué a América por primera vez. Quedé profundamente impresionado por la amistosidad de los extraños. En las calles de Los Angeles, me decían “Hola”, a mí, un extraño que acababa de llegar de Japón. Fue sorprendente porque yo crecí en Tokyo, donde incluso algunos vecinos no se saludaban entre sí.
Seis años y medio después, me mudé a Salt Lake City. La gente de esa ciudad era incluso más amistosa. Los extraños, incluyendo blancos y negros, mujeres y niños, me sonreían y decían, “Hola!”. Salt Lake City es la capital del estado de Utah, pero sólo había unos pocos cientos de Japoneses que vivían en la ciudad. Parecía que todos los japoneses se conocían entre sí. Debido a que yo era el ministro del Templo Budista de Nichiren, la mayoría de los japoneses sabía quién era. Así que yo saludaba a todos los japoneses cuando me los encontraba en las calles o en las tiendas, aunque no los conociera de antes.
Esos saludos entre extraños me recordaron una historia del Sutra del Loto. En el capítulo 20, se habla de un hombre que nunca había menospreciado a otros. Cada vez que veía a alguien, él se inclinaba en Gasshô (con las manos juntas) y reverenciando a los extraños decía, “Lo respeto profundamente. No lo desprecio. Eso es porque usted será capaz de practicar el camino del bodhisattva y convertirse en un Buda.”
Este hombre nunca había leído o recitado los sutras. Él sólo se inclinada ante la gente y decía las frases. Cuando veía a alguien a la distancia, corría hacia él o ella y le reverenciaba diciendo las mismas palabras.
Algunas de las personas que se encontraban con este hombre se enojaban y le criticaban, diciendo, “Este tipo dice que no nos desprecia y asegura que seremos capaces de convertirnos en Budas.
Nosotros no necesitamos tales falsas aseveraciones sobre nuestra futura budeidad.” A veces este hombre era golpeado con palos o le arrojaban piedras. El podría haberse ido lejos de esas personas, pero cuando estaba a una distancia segura, les decía, “No los desprecio. Ustedes serán capaces de convertirse en Budas.” Debido a ese hábito, le pusieron el sobrenombre de “Bodhisattva Jamás Despreciar”.
Al final del capítulo 20, el Sutra del Loto dice, “Este Bodhisattva Jamás Despreciar es el Buda Shakyamuni en una vida anterior.” Yo difícilmente puedo hacer lo mismo que el Bodhisattva. Sin embargo, lo que el sutra nos está enseñando es que deberíamos respetar a cada persona porque él o ella tiene la naturaleza de Buda o Semilla de la Budeidad, y que nosotros deberíamos actuar en vez de solamente hablar.
Rev. Shokai Kanai http://la.nichirenshu.org/teachings
Traducción: Shami Yoryu de Alzáa http://www.nsparaguay.org
|