Los 10 Estados de la Vida y los 10 Mundos
El gran maestro T’ien T’ai (538-597), fundador de la escuela budista de ese nombre, extrajo la teoría de ichinen sanzen del Sutra del Loto. Todos los seres humanos tenemos 10 estados mentales.
1) Infierno (jigoku): Nichiren Shonin declara que «la furia es el estado de Infierno». Esta es una condición en la que uno está dominado por el impulso furioso de destruir y de atraer la ruina sobre sí mismo y sobre los demás. Concretamente, este estado representa el sufrimiento y la desesperación más extremos.
2) Hambre (gaki): «la codicia es el estado de Hambre». En esta condición, uno está sometido a un insaciable deseo egoísta de riquezas, fama y placer, que jamás puede ser enteramente satisfecho.
3) Animalidad (chikusho): «la estupidez es el estado de Animalidad». Cuando está presente, uno se deja llevar por el impulso de los deseos e instintos, pues carece de la sabiduría para controlarse.
4) Ira (shura): «la perversidad es el estado de Ira». Consciente de su propio yo, pero dominado por el egoísmo, uno es incapaz de comprender las cosas como son y menosprecia y agrede la dignidad de los demás.
5) Humanidad (nin): «la calma es el estado de Tranquilidad». En este estado, en que uno es capaz de controlar temporariamente sus deseos e impulsos mediante la razón, se puede vivir una vida pacífica, en armonía con el entorno y con otras personas.
6) Éxtasis (ten): «la dicha es el estado de Éxtasis». Esta es una condición en la que existen el contento y la alegría por haberse liberado del sufrimiento, y la satisfacción de haber concretado algún deseo.
7) Aprendizaje (shomon): los seis estados anteriores, desde Infierno hasta Éxtasis, surgen por el imperio de los impulsos o deseos, pero quedan bajo el absoluto control de las restricciones que les impone el entorno y son extremadamente vulnerables a las diferentes circunstancias. Aprendizaje, por el contrario, es una condición que se experimenta cuando uno lucha por un estado de satisfacción y estabilidad, mediante la reforma y el desarrollo de la propia vida. Concretamente, shomon es la condición en la que uno se dedica a forjar una vida mejor, aprendiendo de las ideas, el conocimiento y las experiencias de sus antecesores y contemporáneos. En términos del budismo, se refiere a las personas que escuchan las enseñanzas del Buda.
8) Comprensión Intuitiva (engaku): es una condición similar a la de Aprendizaje, porque en ambas se realiza una lucha por reformarse a uno mismo. Pero lo que los diferencia es que, en el estado de Comprensión Intuitiva, en vez de intentar aprender de lo que lograron los antecesores, uno trata de dominar el proceso de la propia transformación mediante la observación directa de los fenómenos. En budismo, se refiere a los que buscan la verdad por sí mismos, sin conocer al Buda.
9) Bodhisattva (bosatsu): es un estado signado por la misericordia, en el que el individuo se dedica a la felicidad de los demás, aunque ello implique sacrificios. Las personas de Aprendizaje y Comprensión Intuitiva tienden a carecer de compasión y a llegar a extremos en la búsqueda de la propia perfección. Por el contrario, un bodhisattva descubre que el camino hacia ella radica en la acción compasiva de salvar a otros del sufrimiento.
10) Budeidad (butsu): esta condición se alcanza cuando uno logra la sabiduría de percibir la realidad última de su propia vida y adquiere la infinita compasión de dirigir constantemente sus acciones hacia objetivos benevolentes; cuando desarrolla un yo eterno y una pureza absoluta en su vida, que nada puede mancillar. La Budeidad es un estado ideal que se puede alcanzar a través de la práctica budista. Empero, puesto que ningún estado de vida es estático, la Budeidad no debe ser considerada sólo como objetivo final; por el contrario, es algo que uno experimenta en la profundidad de su ser al tiempo que continúa actuando con benevolencia en su vida diaria. La Budeidad se manifiesta diariamente en la conducta del bodhisattva: buenas acciones y actos compasivos.
Cuando se manifiesta uno de estos 10 estados, los otros 9 están latentes. A veces sentimos sufrimiento o furia, codicia, ignorancia, arrogancia, tranquilidad, alegría… a veces nos sentimos atentos, útiles, compasivos y a veces egoístas.
Los 10 estados de la mente también pueden aplicarse en el sentido de reinos o mundos. El mundo del infierno, donde existen el sufrimiento y la furia extremos. El mundo del hambre, como los delincuentes en la cárcel ávidos de libertad y las personas cuya codicia no puede satisfacerse con nada. El mundo de la animalidad, donde la vida es como una jungla, las personas actúan por instinto, aprovechándose de los más débiles y doblegándose ante los más fuertes. El mundo de la ira, un entorno de personas arrogantes y beligerantes. El mundo de la humanidad, caracterizado por los seres humanos comunes, cuya característica es la tranquilidad y la calma. El mundo del cielo, donde priman el éxtasis y la alegría, por ejemplo donde viven los ricos. El mundo del aprendizaje (Shomon) donde están los que escuchan las enseñanzas del Buda. El mundo de la autocomprensión (Engaku) donde están los que buscan la verdad por sí mismos. El mundo del Bodhisattva, donde están aquéllos que se esfuerzan por lograr la Budeidad para otros así como para sí mismos. Y el mundo de la Budeidad, donde residen las personas compasivas y sabias.
Los 10 estados y los 10 mundos se interpenetran. En los diez mundos tenemos diez estados de la mente. Incluso un asesino puede intentar salvar a alguien más sacrificando su propia vida. Una persona buena puede tener una mente vengativa. Una persona en el reino del infierno también tiene la naturaleza de Buda y puede volverse un Buda, mientras un Buda puede tener un estado de mente enfadada; por consiguiente, ese Buda puede entender a las personas en el reino del infierno y salvarlos.
Nuestra aspiración como budistas es instalar en nuestra vida la conducta del Bodhisattva, actuando con compasión hacia todos los seres, y específicamente buscando siempre cómo ayudarlos a lograr la iluminación. Shami Yoryu de Alzáa http://www.nsparaguay.org
Bibliografía: Sutra del Loto, Escritos de Nichiren Shonin, artículos del Rev. Shokai Kanai.
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