Bienvenidos a la Nichiren Shu de Paraguay 

Buda ShakyamuniRenge: flor de lotoNichiren Daishonin

Materiales y Recursos del Budismo de Nichiren que ofrecemos a nuestros hermanos de todo el mundo desde la pequeña comunidad budista Nichiren Shu de Paraguay

 

O Daimoku: Invocar como Oración y como Iluminación

Mucha gente ha expresado su confusión y preocupación acerca de invocar “por cosas.”
Alguna gente parece ver la práctica del Odaimoku como un tipo de oración al universo o al Buda Eterno, o quizás como una receta mágica para ponerse en contacto con alguna fuerza impersonal que puede otorgar deseos. Otros ven esa postura como supersticiosa o egoísta. Otros quizás insistirían en que uno sólo debe invocar por la paz del mundo o por el logro de objetivos espirituales tales como alcanzar la budeidad. Algunos podrían hasta sugerir que uno no debería tener nada en mente excepto el Odaimoku en sí mismo. Me gustaría expresar un Camino Medio a través de mis propias reflexiones acerca de qué deberían estar haciendo nuestras mentes cuando estados sentados frente al Gohonzon e invocamos el Odaimoku.

Para comenzar, en el Budismo de Nichiren, el acto de invocar o incluso reflexionar en silencio acerca del Odaimoku puede ayudarnos a mantener nuestro equilibrio en medio de fuertes pasiones y deseos, encaminando nuestras mentes hacia la resolución de alcanzar la budeidad para beneficio de todos los seres sintientes. En lo fundamental, la presencia del Odaimoku actúa como una causa para transformar positivamente cualquier situación que estemos enfrentando y mientras tanto nos ayuda a reflexionar acerca de nosotros mismos a la luz de la Ley del Buda. 
 
No deberíamos auto condenarnos por nuestros deseos, agresividad, hostilidad, indiferencia, agitación, dudas y otros sentimientos. Esas aflicciones o ilusiones, como son llamadas en budismo, son las fuerzas que, malentendidas y mal dirigidas, nos han llevado a la vida que estamos viviendo, y que nos proveerán de la energía y motivación que necesitamos para alcanzar la budeidad. Esto no significa que debemos rendirnos a ellas o rechazarlas. Debemos, sin embargo, darnos el espacio para tomar consciencia de ellas, de manera que podamos trabajar con ellas hábilmente a través de nuestra práctica del Odaimoku.

Pienso que todos tenemos un montón de dificultades en nuestras vidas, hacia las cuales  tenemos fuertes sentimientos tanto positivos como negativos. Lo mejor que podemos hacer por los demás y por nosotros mismos es invocar en voz alta por esos asuntos durante el gongyo y  silenciosamente para nosotros mismos en todo momento del día en el  que surjan. De esa manera, abrazamos esos asuntos y los sentimientos que nos despiertan, en el Odaimoku,  invitando a la sabiduría y compasión del Buda a que ingresen en las situaciones que estamos enfrentando. Ni siquiera necesitamos invocar por resultados específicos. Es suficiente invocar con la actitud de que todas las cosas pueden ser resueltas mediante la sabiduría y compasión del Buda que ingresan a nuestras vidas a través de nuestra fe en la Ley Maravillosa.

Podemos también invocar para expresar nuestro agradecimiento por algo que ha salido bien en nuestras vidas, quizás de una manera mejor de lo que podríamos haber planeado. O podríamos invocar en arrepentimiento por algo que hicimos o fallamos en hacer. O podríamos invocar para expresar o fortalecer una resolución que hemos tomado.

En estos casos no invocamos por una solución a un problema o para lograr algún objetivo, sino para dar voz mediante el Odaimoku a sentimientos profundos que experimentamos y necesitamos expresar, aunque sea a nosotros mismos o al Gohonzon.

Aparte de invocar acerca de nuestros deseos y asuntos personales, debo decir algo acerca de invocar como manera de generar y emanar amor, compasión, dicha empática y ecuanimidad. Frecuentemente nuestra invocación puede ser una forma de buenos deseos para otros. Invocamos por la felicidad y bienestar de la gente que nos rodea, invocamos para que se liberen del sufrimiento, invocamos como una manera de regocijo cuando les suceden buenas cosas, e invocamos con el deseo de que todos los seres sin excepción vivan en paz y armonía. De hecho, en el budismo se espera que uno debería primero generar tales sentimientos positivos hacia sí mismo dado que eso viene naturalmente, y luego aprender a extender el amor, la compasión, la dicha empática y la ecuanimidad a la familia, amigos, benefactores, compañeros de trabajo, colegas, extraños e incluso a aquellos con los cuales tenemos problemas. Esta puede ser una poderosa forma de práctica y puede ayudarnos a acceder a la compasión desinteresada de nuestra naturaleza de Buda.

Sin embargo, llegará un punto en el cual ya habremos invocado suficientemente por todas esas cosas y nuestras mentes estarán más ‘asentadas’. Entonces, podremos confiar todas esas cosas a la sabiduría infinita y compasiva del Buda Eterno que no es otra que nuestra propia luz interior. No tenemos que forzar esto. En lugar de ello, sería más apropiado decir que nuestras mentes se van tranquilizando a través de     la invocación por estas cosas, y puede simplemente dejarlas ir por un tiempo. Entonces podemos realmente habitar en el Odaimoku y dejarlo que nos hable. De esa manera, nos encontramos a nosotros mismos centrados y capaces de escuchar la sabiduría de nuestras vidas. Realmente, experimentando la impermanencia y el silencio de todo excepto el Odaimoku puede por sí misma ser una poderosa experiencia de iluminación.
 
Invocar, o incluso pacíficamente habitar en el Odaimoku, sin embargo, no es suficiente. Si dedicamos sólo una hora por día el Odaimoku pero dedicamos las otras quince horas de vigilia a alimentar nuestras preocupaciones, miedos, deseos, vendetta, etc., o aún peor, a actuar basados en esos sentimientos, entonces estamos mostrando que nuestra confianza realmente está invertida en nuestra propia limitada perspectiva y no en el Dharma Maravilloso. El Odaimoku vivirá en nosotros cuando se convierta en nuestra primaria motivación y perspectiva y cuando mostremos nuestra fe y confianza en él a través de nuestras acciones. Lo que se necesita para lograr una fe en el Odaimoku verdaderamente sincera es hacer un seguimiento momento-a-momento de nuestros pensamientos, palabras y acciones.

Incluso si tropezamos, podemos tomar conocimiento de nuestros errores y volver y volver al Odaimoku hasta que se convierta en una parte de cada momento y tome su lugar como mandala centro de nuestra vida.

De un artículo del Rev. Ryuei Michael McCormick.

Traducción: Shami Yoryu de Alzáa
http://www.nsparaguay.org

 

Paz y felicidad
Gracias por visitarnos. Gasshô. Yoryu de Alzáa y Nico.

Budismo y felicidad
Temas de Estudio
Carta pa' ti
Historia del Budismo
Nichiren-Shu
Nichiren Daishonin
Enlaces a Nichiren Shu en el Mundo
Videos de budismo de Nichiren
Boletines electrónicos
Mapa para llegar al templo Hokekyoji en Sao Paulo
Contáctame
Mapa del sitio

Diferencias y similaridades doctrinales entre Nichiren Shu, Nichiren Shoshu y SGI en PDF

Galería de fotos