La parábola de los tres carros y la casa en llamas
Esta parábola es revelada en el Capítulo 3 del Sutra del Loto:
Hace mucho tiempo, un hombre rico vivía en una villa. Su fortuna era inmensurable. Tenía muchos campos, casas y sirvientes. Su casa principal era grande, pero tenía sólo una puerta. En esa casa vivían muchos cientos de personas. El edificio estaba en decadencia, las cercas y paredes estaban corrompidas, las bases de los pilares estaban podridas, y los postes y vigas estaban inclinados.
Repentinamente, un fuego estalló y se propagó por todas partes. Es esta casa vivían muchos hijos del hombre rico. Él se asustó mucho por el fuego y pensó, “Yo puedo salir sano y salvo de la casa en llamas, pero mis hijos aún están adentro. Ellos están absortos en sus juegos. No saben que el fuego viene hacia ellos. No están asustados. No saben qué es el fuego.”
“Esta casa tiene sólo una puerta. Peor aún, la puerta es pequeña. Mis niños son demasiado jóvenes para saber esto. Están apegados al lugar donde están jugando. Pueden quemarse. Es mejor que les diga sobre el peligro. Deben salir rápidamente de manera que no mueran quemados.”
“Salgan rápidamente!” Les advirtió con estas buenas palabras surgidas de su compasión hacia ellos, pero estaban demasiados apegados al juego como para escuchar las palabras de su padre. No desearon salir. Corrían felizmente. Sólo echaron un vistazo a su padre ocasionalmente. Si ellos y yo no salimos juntos, podríamos quemarnos. Debo salvarlos de este peligro con un medio hábil.
Les dijo, “Los juguetes que desean están afuera. Hay carros tirados por ovejas, carros tirados por ciervos y carros tirados por bueyes. Pueden jugar con ellos. Salgan de esta casa en llamas rápidamente!”
Los niños salieron rápidamente de la casa en llamas, empujándose unos a otros, intentando ser el primero. El hombre rico, que los vio salir a salvo, se regocijó y danzó con alegría. Ellos le dijeron a su padre, “Padre! Danos los juguetes! Danos los carros tirados por ovejas, los carros tirados por ciervos y los carros tirados por bueyes que nos prometiste!”
Entonces el hombre rico le dio a cada uno de ellos un CARRO TIRADO POR UN GRAN BUEY BLANCO del mismo tamaño. El carro era largo, ancho y profundo, adornado con muchos tesoros, y tenia campanillas en los cuatro lados. Este gran hombre les dio uno de estos carros a cada uno de sus hijos porque su riqueza era tan inmensurable que sus varias bodegas de almacenamiento estaban llenas de tesoros.
Los niños subieron a sus grandes carros, y tuvieron la dicha más grande que alguna vez tuvieron, porque nunca habían esperado recibirlos.
(EXPLICACIONES):
El hombre rico es el Buda. La casa en llamas es el mundo en el que vivimos. El fuego son nuestros sufrimientos. Los niños jugando con los juguetes sin darse cuenta del peligro del fuego, simboliza la actitud de aquellos que buscan placeres momentáneos en sus vidas diarias. El carro tirado por ovejas representa la realidad de shomon o de los que escuchan las enseñanzas del Buda, el carro tirado por ciervos indica la realidad de engaku o autocomprensión, el carro tirado por el buey retrata la realidad del Bodhisattva, y finalmente el carro tirado por el gran buey blanco caracteriza el vehículo único de la Budeidad. El Sutra del Loto es el vehículo único de la Budeidad que conduce a todos los seres vivientes a la iluminación. Él no discrimina entre Shomon, Engaku, y Bodhisattva.
La compasión y la sabiduría del Buda son las que muestran a Shomon, Engaku y Bodhisattva como medios hábiles, pero él es quién nos conduce al Vehículo Único, la Budeidad. Sólo el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana enseñan la Iluminación de shomon y engaku. Otros sutras enseñan que shomon y engaku no pueden alcanzar la iluminación. El Buda dice en este capítulo, “Todos los seres vivientes son hijos del Buda.”
De un artículo del Rev. Shokai Kanai
Traducción: Shami Yoryu de Alzáa http://www.nsparaguay.org
|