Las seis perfecciones de los bodhisattvas
Segunda Paramita: para Nosotros, sólo el Precepto de Namu-Myo-Ho-Ren-Ge-Kyo
En esta ocasión, me gustaría compartir con ustedes una de las seis prácticas del bodhisattva. Hablé sobre eso en el Servicio de Higan el 16 de setiembre de 2007. Aquí está la charla sobre el Higan y la práctica de los preceptos.
Acabamos de tener el servicio de Higan. ¿Qué significa HIGAN? Higan, en japonés, significa alcanzar la otra orilla. Supongamos que hay un gran río, como el Nilo o el Amazonas, frente a nosotros. La orilla en la que estamos parados es comparable al mundo en el cual vivimos. El agua del río es comparable a los sufrimientos que tenemos. La otra orilla, es comparable al mundo de la iluminación de Buda. Podemos quedarnos en este mundo; pero vamos a seguir sufriendo. Si queremos ser felices, debemos cruzar el río. ¿Cómo podemos cruzar el río? Si miramos alrededor, encontraremos algunas embarcaciones. Algunas son grandes, algunas son pequeñas. Algunas están hechas de acero, algunas están hechas de madera. Esas embarcaciones son llamadas “religiones”. Si no creemos en nada, o no queremos creer, podemos tratar de cruzar el río nadando. Sin embargo, es un río demasiado profundo y con corriente demasiado rápida para nadar. Además, la otra orilla está demasiado lejos como para alcanzarla nadando.
Entonces, necesitamos elegir una embarcación. Por supuesto, queremos elegir la embarcación más segura, hermosa, confortable y rápida, ¿no es cierto?
Hay una enorme embarcación llamada el Buda. El capitán de ese navío es el Buda Shakyamuni. Antes de entrar en el barco, el capitán nos pide dos cosas. Debemos cumplir esas dos cosas mientras estemos en el barco. Primero, ser compasivos. Segundo, ser respetuosos. Eso es todo. En el navío, todos, no sólo los seres humanos sino también los animales, plantas, todos los seres vivientes, incluso los seres espirituales son tratados igualitariamente y se respetan entre sí.
Una vez la embarcación deja esta orilla, no se sacude porque es enorme y estable. También es muy rápida, pero nunca compite con las otras embarcaciones. Siempre cede el paso porque la tripulación y los pasajeros deben ser respetuosos y compasivos con todos los otros navíos. Si encuentran que otro barco está en peligro lo rescatan, y no importa que tipo de gente o seres vivientes están a bordo.
Esa es la forma budista de alcanzar la otra orilla, la iluminación del Buda.
Además de eso, en el barco hay instalados seis poderosos motores. Son llamados los Seis Parámitas. “Parámita” en sánscrito, también significa “alcanzar la otra orilla”.
Estos son los seis motores: primero el parámita de la caridad. Segundo, el parámita de los preceptos. Tercero, el parámita de la resistencia o perseverancia. Cuarto, el parámita del esfuerzo. Quinto, el parámita de la meditación. Y sexto, el parámita de la sabiduría.
En esta ocasión, compartiré con ustedes la forma budista de mantener los preceptos. En el budismo Mahayana hay cinco preceptos, que son: “no matar”, “no mentir”, “no robar”, “no tener relaciones sexuales inmorales” y “no beber… demasiado”. Este no es realista. Entonces, yo diría, “no hacer ninguna cosa importante bajo influencia” (NT: de alcohol, droga, etc.).
Ahora, me gustaría contarles sobre un punto único de la denominación Nichiren del Budismo. Nuestro fundador, Nichiren Shonin, dijo que tenemos sólo un precepto en lugar de cinco. Es Namu-Myo-Ho-Ren-Ge-Kyo. Dice nuestro fundador que cuando nombramos la enseñanza más alta del Buda, conocemos naturalmente qué es correcto y qué es incorrecto. Así, los budistas de Nichiren Shu necesitamos sólo el precepto de Namu-Myo-Ho-Ren-Ge-Kyo.
Nuestro fundador Nichiren Shonin realmente nos respeta. Entonces, él no nos dice que no hagamos esto o no hagamos aquello. Él simplemente nos dice que cantemos Namu-Myo-Ho-Ren-Ge-Kyo que es el nombre de la verdad eterna. Y el confía en que todos los que cantan Namu-Myo-Ho-Ren-Ge-Kyo pueden juzgar cualquier cosa por sí mismos. Nuestro fundador, Nichiren Shonin, fue una persona así de respetuosa. Ahora, como budistas, no tenemos que memorizar muchos preceptos. Sólo un precepto, que cantamos. Namu-Myo-Ho-Ren-Ge-Kyo.
Cuando nos estamos encolerizando, cantamos Namu-Myo-Ho-Ren-Ge-Kyo y nos calmamos. Ese es nuestro precepto como budistas.
Cuando nos estamos poniendo codiciosos, cantamos Namu-Myo-Ho-Ren-Ge-Kyo y nos contentamos. Ese es nuestro precepto como budistas.
Cuando nos sentimos ignorantes, cantamos Namu-Myo-Ho-Ren-Ge-Kyo y preguntamos, estudiamos y aprendemos. Ese es nuestro precepto como budistas.
Ahora estamos seguros de qué precepto debemos mantener, ¿no es cierto?
Cantemos Namu-Myo-Ho-Ren-Ge-Kyo y crucemos el gran río juntos con el gran navío del Buda. Alcanzaremos la otra orilla.
Rev. Imai http://www.nichiren-shu.org/hawaii/11-1107.htm Traducción: Shami Yoryu de Alzáa, http://www.nsparaguay.org
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